Columna del Presidente

Análisis circular 3335 y 3336

Muchas veces cuando sale una nueva circular, nos mencionan que son para las mutualidades y que no tienen relación con el quehacer diario en nuestra profesión, eso también lo escuche cuando salió la circular 3335 y 3336 que finalmente ayuda a la comprensión de la definición del concepto “ocasión” en lo que entendíamos como accidente del trabajo.

Desde un tiempo a esta parte, existe un entendimiento en la interpretación de algunos accidentes laborales, que hoy la circular los ratifica como tales, sin embargo, se observa con preocupación el uso de del concepto causa o con ocasión, cito la siguiente:

“IV) Los accidentes acaecidos en campamentos, en momentos que el afectado se encuentre realizando actos ordinarios de la vida (tales como afeitarse, levantarse de la cama, asearse, etc), si la ocurrencia del infortunio se ha debido a condiciones de inseguridad propias del lugar. Este mismo criterio deberá aplicarse en caso que el trabajador deba pernoctar en hoteles, hostales, u otros establecimientos de la misma índole, en razón de asistir a cursos, capacitaciones, comisiones de servicio u otras labores encomendadas por su empleador.”

La preocupación nace al momento de tener accidentes, donde no puedes realizar gestión para evitarlo, la pregunta es:

¿Qué gestión puedo hacer para evitar que un trabajador no se corte al afeitarse?

Claro algún iluminado podrá decir compremos máquinas de afeitar eléctricas, pero ¿qué pasa con las personas que son alérgicas? ¿Nos queda volver a las viejas y obsoletas “medidas correctivas espirituales”? y además ¿cómo hacemos control?

La preocupación no tiene relación con el punto en cuestión directamente, sino tiene un enfoque en algo que hace años escuchamos, los prevencionistas deben esconder los accidentes, y hemos visto como gerentes de grandes mineras han sido demandados por este tipo de prácticas.

Lo segundo, es cuál es el punto límite de la gestión preventiva, en los actos individuales que no tienen relación con lo laboral, cuál es la diferencia de cortarse al afeitarse en la casa o en el trabajo, pues si es un corte con esmeril, la diferencia es clara, la acción de trabajar a causa o con ocasión.

Lo que nos lleva a otro cuestionamiento ¿Cuándo nos vamos a sincerar?

Esta es una pregunta mucho más compleja que la anterior ya que nos vemos enfrentados a licitaciones donde la tasa de siniestrabilidad o accidentabilidad es requisito, y finalmente la justificación económica de la existencia de un departamento de prevención de riesgos es la disminución de la cotización adicional de las empresas.

Y volvemos arriba ¿Qué gestión podemos hacer para evitar accidentes, cuando no se puede hacer gestión?

Porque:

¿Qué gestión se puede hacer cuando la causa de un accidente de trabajo con ocasión en la vía pública, es tu tercero que iba borracho manejando un auto?

¿Qué gestión podemos hacer en una SADP de futbol profesional cuando un jugador se lanza por un balón?

¿Qué gestión podemos hacer en un hotel que contratamos para que pernocte uno de nuestros trabajadores?

¿Qué gestión podemos hacer cuando el organismo administrador de la ley, transporte a nuestros trabajadores accidentados y sufran un nuevo accidente?

Es más podemos discutir latamente y no llegaremos a buen puerto, en cuál es la diferencia en la gestión preventiva, en el caso de un accidente de un vehículo de pasajeros de un tercero que presta el servicio y sufre un volcamiento adentro o afuera de una faena minera, en términos de gestión de quien pone los pasajeros (empresa usuaria) no hay diferencias, pero la legislación si la hace e indica que adentro es accidente del trabajo y afuera es accidente de trayecto, con el impacto que esto significa.

Chile necesita cambios en la 16.744 y sus decretos complementarios, uno de estos al DS 67 y la forma de evaluar la cotización adicional. Hoy es un verdadero terremoto para una empresa de 40 trabajadores un accidente con ocasión en la vía pública, sobretodo cuando no exista ninguna responsabilidad ni del trabajador ni de la empresa, ya que si este genera un numero alto de días perdidos es un aumento en la cotización adicional sin lugar a dudas, mientras que el mismo accidente para una empresa de más de 1.000 trabajadores no es significativo.

Se debe introducir a las variables de evaluación otro factor, como por ejemplo la gestión en prevención de riesgos que realice la empresa, ya que la consecuencia lógica de una buena gestión de HSE es la disminución de accidentes.

Eso redundaría en una mirada positiva de la gestión, la cual hoy solo se mide por indicadores negativos, de consecuencia y no por indicadores de gestión proactiva.

 

José Luis Araos A.  Presidente Región de Valparaiso

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